Humanidad y el choque entre la ciencia y
la ideología.
Es
probable que en algún momento de la vida usted, yo o cualquier ser humano haya
tenido curiosidad sobre algo, alguna duda que queremos evacuar, e incluso
cuestionamientos existenciales que realmente
son naturales y parte de nosotros como humanos, como pueden ser: ¿Quién
soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué esto es de
esta manera y no de otra? Lo cierto es que esto es se debe a que estamos de
alguna manera, siempre adquiriendo conocimiento de todas partes, tratando de
saber el porqué de las cosas.
Por
alguna extraña razón es incómodo para nosotros no tener idea del motivo o el
porqué de todo, por eso desde tiempos prehistóricos el hombre acumula
conocimiento que transfiere (que por cierto es otro comportamiento muy
característico nuestro) y nos lleva continuamente a una mejor comprensión, pero
nunca a satisfacer nuestra extraña sed de conocimiento que nos lleva siempre a
generar más y más preguntas acerca de nosotros o nuestro entorno.
Posiblemente muchos de estos cuestionamientos
que alguna vez se haya hecho el hombre durante su existencia no sean posibles
de contestar, al menos por la percepción y comprensión que tenemos actualmente
de nuestro “todo”, de manera que sea imposible tener un conocimiento absoluto,
pero aun así, por algún motivo el hombre se empeña por contestar a la infinidad
de preguntas que se pueda hacer en el algún momento. Esta característica propia
del hombre, ha sido beneficiosa en muchísima más proporción de lo que pudo ser
perjudicial, al menos por el momento, ya que nos ha convertido en lo que somos
hoy.
Cada
humano interpreta su mundo de manera distinta de acuerdo al conocimiento
adquirido durante su existencia, ya sea en el seno familiar, en algún sistema
educativo, o simplemente con las experiencias del diario vivir. Esto le da a
cada uno de nosotros un punto de vista distinto y una percepción de nosotros y
nuestro entorno variada. Si lo vemos bien, todo conflicto que alguna vez hubo o
habrá entre humanos, fue y será provocado por esta diferencia de opinión o
manera de ver las cosas.
Un
ejemplo claro de lo anterior y que actualmente está presente, es el conflicto
que podrían llegar a presentar la aceptación de procedimientos científicos que
naturalmente puedan llegar a afectar a cierto grupo, o que quizá valla en
contra de los <<principios>> de determinado grupo de personas,
procedimientos científicos como la clonación, como la inseminación in vitro,
entre otras.
También,
podemos dar como ejemplo practicas ya sean sociales o culturales o de cualquier
otro tipo que realizan o creen correctas determinado grupo de personas, pero
que entran en conflicto cuando otros no lo ven correcto bajo sus criterios o
manera de ver el mundo, como la pena de muerte, el aborto, y demás.
Pero ¿Que
hace que todos tengamos una percepción distinta del “todo” que somos y nos
rodea? Como anteriormente lo analizamos, nuestro parecer varía según los
conocimientos y experiencias que hayamos adquirido, que por consiguiente, nos
genera un criterio frente al mundo y las situaciones que éste presente,
generando una percepción relativa de lo que es correcto e incorrecto para cada
uno en particular.
Este
comportamiento reside en el concepto indefinido o abstracto de lo aceptado como
“moralmente correcto”, ya que, al fin y al cabo cada uno de nosotros decide que
es lo correcto y lo que no lo es, obviamente viéndose influido por premisas
cognitivas, es decir, de experiencias que nos han enseñado nuestra percepción;
por eso podemos afirmar que lo <<correcto>> es totalmente subjetivo. Lo anterior tiene una
relación importante con el concepto de ideología, en donde tiene el parecer
humano tiene sus asentamientos.
El hombre
necesita tener una visión establecida que le permita unificar la manera en que
ve su totalidad, es decir, su mundo, su ser. En otras palabras, intentamos
siempre buscar una manera de pensar ya establecida por otros o por nosotros
mismos y que nos permita identificarnos y desarrollar nuestro propio
pensamiento y parecer.
Muchas
veces esta manera de pensar es propia y desarrollada por cada individuo en su entorno,
y otras tantas, son adoptadas o aprendidas de otra persona o grupo de personas
que ya sea, por decisión propia o por decisión de alguien más, adquirimos.
Por esta
razón, lleva una relación muy estrecha con el concepto de Ideología. Para
comprender mejor el mencionado, podemos irnos a sus raíces etimológicas; en
concreto, está claro que procede del griego y está conformado por la unión de
dos partículas de dicha lengua: idea, que se define como “apariencia o forma”,
y el sufijo -logia, que puede traducirse como “estudio”.
La
ideología podría ser denominada como un conjunto de ideas fundamentales que
caracterizan a una persona, a un grupo o incluso a una época o era de la
historia. Se trata de algo parecido a una representación filosófica de una
sociedad o individuo, en la que se encuentran contenida su moral ética,
principios, valores, en general, su percepción de lo que lo rodea.
La noción
de ideología se asemeja a la de <<cosmovisión>>, aunque ésta puede
referirse, además de a una cultura entera, a un individuo particular (lo que no
puede hacerse con la ideología, ya que, no existe una ideología que pertenezca
a una sola persona).
Conforme
el crecimiento de la sociedad humana y creación de sistemas políticos para la
gobernación, por tanto ideologías políticas, que son básicamente un gobierno
que tiene una manera de pensar y la impone a su pueblo de modo que la sociedad
tenga esos mismos fundamentos que rigen dicha ideología.
Podemos
mencionar algunos ejemplos de ideologías políticas que han dejado huella en la
historia del ser humano:
Fascismo: Es la idea de la
nación por encima del individuo, la obediencia de las masas, la concentración
del poder en un sujeto que ejerce como líder y en el machismo (el hombre a
trabajar y la mujer a ejercer como ama de casa) se sustenta esta ideología.
Nacionalismo: La nación como
referente de identidad de un territorio completo es la principal seña
definitoria de esta clase de ideología que puede ser de muy diverso tipo:
económica, religiosa, étnica…
Liberalismo: Esta ideología
política se puede definir como aquella que apuesta de manera contundente por lo
que es la división de poderes del Estado, la democracia representativa, los derechos
individuales de los ciudadanos y el estado de derecho. Sin olvidar tampoco lo
que es la tolerancia religiosa, la igualdad entre personas y el derecho a la
propiedad privada.
El
anarquismo, el conservadurismo, el feminismo, el capitalismo o el ecologismo
son otras de las ideologías que han adquirido peso y presencia en el mundo y
nuestra historia.
Karl Marx
transformó el concepto de ideología argumentando que esta es el conjunto de
ideas cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo (evitar
que los oprimidos perciban su estado de opresión). Por eso Marx afirma que la
ideología genera una falsa conciencia sobre las condiciones materiales de
existencia del hombre.
En este
sentido, la ideología se ha convertido en una herramienta de control social
para despojar al ser humano de su libertad, transformándolo en parte de una
masa manipulable.
Pero
regresando al concepto principal de la ideología, debemos tener en cuenta que
existen varios factores que la definen como tal (dichos factores hacen
referencia a alguna ideología que al igual que todas tratan de sentar las bases
para poder responder a las preguntas que el hombre se hace tratando de unificar
una manera de pensar o de ver el mundo).
Según
Evandro Agazzi en el libro titulado “El bien, el mal y la ciencia” estos
factores que determinan una ideología son:
La falta de conciencia:
Con esto
se refiere a la “no intencionalidad directa” de en gaño que pueda tener una
ideología, es decir; al practicar determinada ideología, una persona o grupo,
hace influencia sobre otros, no con la
intención de engañar, al menos no en todos los casos, pero con solo el hecho de
expresar una ideología, o darla a conocer, inconscientemente se intenta
influenciar indirectamente pare modificar el
pensamiento de los
demás, teniendo su ideología como una totalidad absoluta, que no le permite tener
argumentos para percatarse de su distorsión de la realidad, provocada por
determinada ideología.
La dogmaticidad:
Dogmatismo
se refiere, de un modo general, a la tendencia de asumir ciertos principios o
doctrinas de un modo absoluto y tajante, sin admitir cuestionamientos. La
palabra dogmatismo es un sustantivo masculino que proviene del latín
dogmatismus, y se compone de "dogma", 'principio', 'pensamiento', y
el sufijo -ismo, que indica que se trata de una doctrina, sistema, escuela o
movimiento.
Dentro de
otras áreas de conocimiento, como las ciencias, suele hablarse de dogmatismo
para referirse a una serie de postulados o principios que son innegables. Por
lo tanto podemos determinar que una ideología tiene un carácter dogmático, de
modo que se presenta como indiscutible ante cuestionamientos que realmente
pueden incluso refutar algún principio de esta, ignorándolos de alguna manera,
o justificándolos, de modo que se toman como errores humanos de los que no han
sabido aplicar los principios ideológicos, no como culpa de la ideología como
tal.
La intolerancia:
La
actitud intolerante de una ideología que va de la mano a menudo con la
dogmaticidad de la misma, pero no son lo mismo, es la que no admite ningún
punto de vista que no sea compatible con sus principios ideológicos, y menos
aún, si se trata de alguna contradicción o competencia.
La
intolerancia presenta una ideología, se ve proyectada en los límites
establecidos por ella misma para definir su todo, teniendo una idea determinada
de su totalidad que ya no admite ningún otro razonamiento ya que en un “todo”
se contiene obviamente todo y no hay, por decirlo de esta manera, más espacio.
La no falsabilidad:
Las
características que hemos considerado anteriormente ponen en evidencia como una
ideología tienen un punto de vista absoluto que no necesita de nada más que su
propia percepción para justificarse. De hecho, su carácter de absolutez viene
al encuentro de esa necesidad de certeza que cada hombre requiere en presencia
de las decisiones fundamentales de su propia existencia.
Por otra parte, tenemos
la ciencia, que también es una característica natural del ser humano, que al
igual que la ideología tiene su origen en conjunto con la evolución del hombre,
como producto de la misma curiosidad natural, de manera que la ciencia y la
ideología son conceptos relacionado por la búsqueda de respuestas.
A simple
vista tal vez nos confunda, y nos parezcan conceptos casi homólogos, si
argumentáramos la ciencia como una forma de pensar, pero
ciertamente, la
ciencia, nunca podrá ser considerada como una ideología, ni viceversa, ya que
las características nombradas antes, son totalmente opuestas a la ciencia en
todo sentido, contradiciendo sus principios objetivos y rigurosos.
¿Por qué la ciencia se
contradice como ideología?
La
ciencia tal y como es, como disciplina que alberga los conocimientos de manera
ordenada, rigurosa, objetiva y comprobada bajo distintos parámetros
establecidos; no puede ser una ideología,
ya que no cumple con la dogmaticidad, debido a que acepta nuevas percepciones,
mientras se encuentren científicamente comprobadas, además, la ciencia no es
intolerante al contrario de las ideologías, dando la libertad de cualquier
razonamiento, aun así, contradiga lo establecido en ella u oponiéndose
completamente a las características mencionadas anteriormente.
Además la
ciencia no establece una totalidad definida, no se pone límites, ya que
reconoce que el conocimiento que se pueda adquirir es infinito, que es
imposible tener un conocimiento absoluto de las cosas y está dispuesta a
aceptar errores si fuera el caso, al contrario de las ideologías. Por tanto de
puede considerar la ciencia como una anti-ideología.
Pero esto
no quiere decir que una ideología no pueda afectar la ciencia, porque de hecho
que las ideologías políticas pueden influir sobre la ciencia y a sus
aplicaciones, de tal modo que esta pierda su sentido parcialmente, o por
completo, a razón de cumplir con los principios ideológicos de algún sistema
político, que lo administra indirectamente, ya que la ciencia depende de una
economía para subsistir, y regularmente esta economía es administrada por el
sistema político, y por lo tanto por una ideología.
Perfectamente
podemos ejemplificar esto con un fenómeno que se viene dando desde los años 50,
después de la revolución industrial y el crecimiento acelerado de la economía
occidental, en el que el capitalismo utiliza (de una manera “éticamente” incorrecta
para la mayoría de la sociedad y el ámbito científico), la ciencia, para
beneficiarse económicamente, este fenómeno se llama Obsolescencia Programada.
¿Por qué
los productos electrónicos duran cada vez menos? ¿Cómo es posible que en 1911
una bombilla de luz tuviera una duración certificada de 2500 horas y cien años
después su vida útil se haya visto reducida a la mitad? Las respuestas giran en
torno al concepto de "obsolescencia programada".
Se
denomina obsolescencia programada a la determinación, la planificación o
programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo que
tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la
empresa durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, éste se torne
obsoleto o no funcional. Provocando que las personas tengan que “actualizarse”
comprando otro producto.
Este proceso que
propone la obsolescencia programada alimenta al capitalismo por medio del
consumismo inducido en nuestra sociedad en las últimas décadas.
De esta
manera la ciencia se ve afectada por la ideología, ya que esta repercute
en el sentido de la ciencia, obligándola
a aplicar sus conocimientos de manera inadecuada haciendo todo lo contrario a
lo que debería hacer, en lugar de utilizar el saber para mejorar la calidad de
vida, aplica sus conocimientos para generar dinero a costa de la sociedad que
también se ve influenciada por la ideología capitalista/consumista.
El
problema con la obsolescencia programada, es que nos conduce indefinidamente al
crecimiento, que al parecer no está mal, pero hay que recordar que no se puede
llevar un crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos, esto quiere
decir que tarde o temprano colapsará y no hay nada que hacer para evitarlo a
menos que cambiemos por completo de ideología.
En
síntesis la ideología es incompatible con la ciencia ya que ambas violan
recíprocamente sus bases y su sentido, de manera que cuando ambas se
relacionan, como en el ejemplo anterior, es muy probable que alguna de las dos
se vea perjudicada y por lo tanto la sociedad también.
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