lunes, 6 de abril de 2015

Clase # 6 "Humanidad y el choque entre la ciencia y la ideología"

Humanidad y el choque entre la ciencia y la ideología.
Es probable que en algún momento de la vida usted, yo o cualquier ser humano haya tenido curiosidad sobre algo, alguna duda que queremos evacuar, e incluso cuestionamientos existenciales que realmente  son naturales y parte de nosotros como humanos, como pueden ser: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué esto es de esta manera y no de otra? Lo cierto es que esto es se debe a que estamos de alguna manera, siempre adquiriendo conocimiento de todas partes, tratando de saber el porqué de las cosas.
Por alguna extraña razón es incómodo para nosotros no tener idea del motivo o el porqué de todo, por eso desde tiempos prehistóricos el hombre acumula conocimiento que transfiere (que por cierto es otro comportamiento muy característico nuestro) y nos lleva continuamente a una mejor comprensión, pero nunca a satisfacer nuestra extraña sed de conocimiento que nos lleva siempre a generar más y más preguntas acerca de nosotros o nuestro entorno.
 Posiblemente muchos de estos cuestionamientos que alguna vez se haya hecho el hombre durante su existencia no sean posibles de contestar, al menos por la percepción y comprensión que tenemos actualmente de nuestro “todo”, de manera que sea imposible tener un conocimiento absoluto, pero aun así, por algún motivo el hombre se empeña por contestar a la infinidad de preguntas que se pueda hacer en el algún momento. Esta característica propia del hombre, ha sido beneficiosa en muchísima más proporción de lo que pudo ser perjudicial, al menos por el momento, ya que nos ha convertido en lo que somos hoy.
Cada humano interpreta su mundo de manera distinta de acuerdo al conocimiento adquirido durante su existencia, ya sea en el seno familiar, en algún sistema educativo, o simplemente con las experiencias del diario vivir. Esto le da a cada uno de nosotros un punto de vista distinto y una percepción de nosotros y nuestro entorno variada. Si lo vemos bien, todo conflicto que alguna vez hubo o habrá entre humanos, fue y será provocado por esta diferencia de opinión o manera de ver las cosas.
Un ejemplo claro de lo anterior y que actualmente está presente, es el conflicto que podrían llegar a presentar la aceptación de procedimientos científicos que naturalmente puedan llegar a afectar a cierto grupo, o que quizá valla en contra de los <<principios>> de determinado grupo de personas, procedimientos científicos como la clonación, como la inseminación in vitro, entre otras.
También, podemos dar como ejemplo practicas ya sean sociales o culturales o de cualquier otro tipo que realizan o creen correctas determinado grupo de personas, pero que entran en conflicto cuando otros no lo ven correcto bajo sus criterios o manera de ver el mundo, como la pena de muerte, el aborto, y demás.
          Pero ¿Que hace que todos tengamos una percepción distinta del “todo” que somos y nos rodea? Como anteriormente lo analizamos, nuestro parecer varía según los conocimientos y experiencias que hayamos adquirido, que por consiguiente, nos genera un criterio frente al mundo y las situaciones que éste presente, generando una percepción relativa de lo que es correcto e incorrecto para cada uno en particular.
Este comportamiento reside en el concepto indefinido o abstracto de lo aceptado como “moralmente correcto”, ya que, al fin y al cabo cada uno de nosotros decide que es lo correcto y lo que no lo es, obviamente viéndose influido por premisas cognitivas, es decir, de experiencias que nos han enseñado nuestra percepción; por eso podemos afirmar que lo <<correcto>> es  totalmente subjetivo. Lo anterior tiene una relación importante con el concepto de ideología, en donde tiene el parecer humano tiene sus asentamientos.
El hombre necesita tener una visión establecida que le permita unificar la manera en que ve su totalidad, es decir, su mundo, su ser. En otras palabras, intentamos siempre buscar una manera de pensar ya establecida por otros o por nosotros mismos y que nos permita identificarnos y desarrollar nuestro propio pensamiento y parecer.
Muchas veces esta manera de pensar es propia y desarrollada por cada individuo en su entorno, y otras tantas, son adoptadas o aprendidas de otra persona o grupo de personas que ya sea, por decisión propia o por decisión de alguien más, adquirimos.
Por esta razón, lleva una relación muy estrecha con el concepto de Ideología. Para comprender mejor el mencionado, podemos irnos a sus raíces etimológicas; en concreto, está claro que procede del griego y está conformado por la unión de dos partículas de dicha lengua: idea, que se define como “apariencia o forma”, y el sufijo -logia, que puede traducirse como “estudio”.
La ideología podría ser denominada como un conjunto de ideas fundamentales que caracterizan a una persona, a un grupo o incluso a una época o era de la historia. Se trata de algo parecido a una representación filosófica de una sociedad o individuo, en la que se encuentran contenida su moral ética, principios, valores, en general, su percepción de lo que lo rodea.
La noción de ideología se asemeja a la de <<cosmovisión>>, aunque ésta puede referirse, además de a una cultura entera, a un individuo particular (lo que no puede hacerse con la ideología, ya que, no existe una ideología que pertenezca a una sola persona).
Conforme el crecimiento de la sociedad humana y creación de sistemas políticos para la gobernación, por tanto ideologías políticas, que son básicamente un gobierno que tiene una manera de pensar y la impone a su pueblo de modo que la sociedad tenga esos mismos fundamentos que rigen dicha ideología.

Podemos mencionar algunos ejemplos de ideologías políticas que han dejado huella en la historia del ser humano:
Fascismo: Es la idea de la nación por encima del individuo, la obediencia de las masas, la concentración del poder en un sujeto que ejerce como líder y en el machismo (el hombre a trabajar y la mujer a ejercer como ama de casa) se sustenta esta ideología.
Nacionalismo: La nación como referente de identidad de un territorio completo es la principal seña definitoria de esta clase de ideología que puede ser de muy diverso tipo: económica, religiosa, étnica…
Liberalismo: Esta ideología política se puede definir como aquella que apuesta de manera contundente por lo que es la división de poderes del Estado, la democracia representativa, los derechos individuales de los ciudadanos y el estado de derecho. Sin olvidar tampoco lo que es la tolerancia religiosa, la igualdad entre personas y el derecho a la propiedad privada.
El anarquismo, el conservadurismo, el feminismo, el capitalismo o el ecologismo son otras de las ideologías que han adquirido peso y presencia en el mundo y nuestra historia.
Karl Marx transformó el concepto de ideología argumentando que esta es el conjunto de ideas cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo (evitar que los oprimidos perciban su estado de opresión). Por eso Marx afirma que la ideología genera una falsa conciencia sobre las condiciones materiales de existencia del hombre.
En este sentido, la ideología se ha convertido en una herramienta de control social para despojar al ser humano de su libertad, transformándolo en parte de una masa manipulable.
Pero regresando al concepto principal de la ideología, debemos tener en cuenta que existen varios factores que la definen como tal (dichos factores hacen referencia a alguna ideología que al igual que todas tratan de sentar las bases para poder responder a las preguntas que el hombre se hace tratando de unificar una manera de pensar o de ver el mundo).
Según Evandro Agazzi en el libro titulado “El bien, el mal y la ciencia” estos factores que determinan una ideología son:
La falta de conciencia:
Con esto se  refiere a la “no intencionalidad directa” de en gaño que pueda tener una ideología, es decir; al practicar determinada ideología, una persona o grupo, hace influencia   sobre otros, no con la intención de engañar, al menos no en todos los casos, pero con solo el hecho de expresar una ideología, o darla a conocer, inconscientemente se intenta influenciar indirectamente pare modificar el

pensamiento de los demás, teniendo su ideología como una totalidad absoluta, que no le permite tener argumentos para percatarse de su distorsión de la realidad, provocada por determinada ideología.
La dogmaticidad:
Dogmatismo se refiere, de un modo general, a la tendencia de asumir ciertos principios o doctrinas de un modo absoluto y tajante, sin admitir cuestionamientos. La palabra dogmatismo es un sustantivo masculino que proviene del latín dogmatismus, y se compone de "dogma", 'principio', 'pensamiento', y el sufijo -ismo, que indica que se trata de una doctrina, sistema, escuela o movimiento.
Dentro de otras áreas de conocimiento, como las ciencias, suele hablarse de dogmatismo para referirse a una serie de postulados o principios que son innegables. Por lo tanto podemos determinar que una ideología tiene un carácter dogmático, de modo que se presenta como indiscutible ante cuestionamientos que realmente pueden incluso refutar algún principio de esta, ignorándolos de alguna manera, o justificándolos, de modo que se toman como errores humanos de los que no han sabido aplicar los principios ideológicos, no como culpa de la ideología como tal.
La intolerancia:
La actitud intolerante de una ideología que va de la mano a menudo con la dogmaticidad de la misma, pero no son lo mismo, es la que no admite ningún punto de vista que no sea compatible con sus principios ideológicos, y menos aún, si se trata de alguna contradicción o competencia.
La intolerancia presenta una ideología, se ve proyectada en los límites establecidos por ella misma para definir su todo, teniendo una idea determinada de su totalidad que ya no admite ningún otro razonamiento ya que en un “todo” se contiene obviamente todo y no hay, por decirlo de esta manera, más espacio.
La no falsabilidad:
Las características que hemos considerado anteriormente ponen en evidencia como una ideología tienen un punto de vista absoluto que no necesita de nada más que su propia percepción para justificarse. De hecho, su carácter de absolutez viene al encuentro de esa necesidad de certeza que cada hombre requiere en presencia de las decisiones fundamentales de su propia existencia.
Por otra parte, tenemos la ciencia, que también es una característica natural del ser humano, que al igual que la ideología tiene su origen en conjunto con la evolución del hombre, como producto de la misma curiosidad natural, de manera que la ciencia y la ideología son conceptos relacionado por la búsqueda de respuestas.
A simple vista tal vez nos confunda, y nos parezcan conceptos casi homólogos, si argumentáramos la ciencia como una forma de pensar, pero

ciertamente, la ciencia, nunca podrá ser considerada como una ideología, ni viceversa, ya que las características nombradas antes, son totalmente opuestas a la ciencia en todo sentido, contradiciendo sus principios objetivos y rigurosos.
¿Por qué la ciencia se contradice como ideología?
La ciencia tal y como es, como disciplina que alberga los conocimientos de manera ordenada, rigurosa, objetiva y comprobada bajo distintos parámetros establecidos;  no puede ser una ideología, ya que no cumple con la dogmaticidad, debido a que acepta nuevas percepciones, mientras se encuentren científicamente comprobadas, además, la ciencia no es intolerante al contrario de las ideologías, dando la libertad de cualquier razonamiento, aun así, contradiga lo establecido en ella u oponiéndose completamente a las características mencionadas anteriormente.
Además la ciencia no establece una totalidad definida, no se pone límites, ya que reconoce que el conocimiento que se pueda adquirir es infinito, que es imposible tener un conocimiento absoluto de las cosas y está dispuesta a aceptar errores si fuera el caso, al contrario de las ideologías. Por tanto de puede considerar la ciencia como una anti-ideología.
Pero esto no quiere decir que una ideología no pueda afectar la ciencia, porque de hecho que las ideologías políticas pueden influir sobre la ciencia y a sus aplicaciones, de tal modo que esta pierda su sentido parcialmente, o por completo, a razón de cumplir con los principios ideológicos de algún sistema político, que lo administra indirectamente, ya que la ciencia depende de una economía para subsistir, y regularmente esta economía es administrada por el sistema político, y por lo tanto por una ideología.
Perfectamente podemos ejemplificar esto con un fenómeno que se viene dando desde los años 50, después de la revolución industrial y el crecimiento acelerado de la economía occidental, en el que el capitalismo utiliza (de una manera “éticamente” incorrecta para la mayoría de la sociedad y el ámbito científico), la ciencia, para beneficiarse económicamente, este fenómeno se llama Obsolescencia Programada.
¿Por qué los productos electrónicos duran cada vez menos? ¿Cómo es posible que en 1911 una bombilla de luz tuviera una duración certificada de 2500 horas y cien años después su vida útil se haya visto reducida a la mitad? Las respuestas giran en torno al concepto de "obsolescencia programada".
Se denomina obsolescencia programada a la determinación, la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo que tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, éste se torne obsoleto o no funcional. Provocando que las personas tengan que “actualizarse” comprando otro producto.

Este proceso que propone la obsolescencia programada alimenta al capitalismo por medio del consumismo inducido en nuestra sociedad en las últimas décadas.
De esta manera la ciencia se ve afectada por la ideología, ya que esta repercute en  el sentido de la ciencia, obligándola a aplicar sus conocimientos de manera inadecuada haciendo todo lo contrario a lo que debería hacer, en lugar de utilizar el saber para mejorar la calidad de vida, aplica sus conocimientos para generar dinero a costa de la sociedad que también se ve influenciada por la ideología capitalista/consumista.
El problema con la obsolescencia programada, es que nos conduce indefinidamente al crecimiento, que al parecer no está mal, pero hay que recordar que no se puede llevar un crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos, esto quiere decir que tarde o temprano colapsará y no hay nada que hacer para evitarlo a menos que cambiemos por completo de ideología.
En síntesis la ideología es incompatible con la ciencia ya que ambas violan recíprocamente sus bases y su sentido, de manera que cuando ambas se relacionan, como en el ejemplo anterior, es muy probable que alguna de las dos se vea perjudicada y por lo tanto la sociedad también.






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