jueves, 30 de abril de 2015

Ciencia y Ética: Conflicto indefinido.

Ciencia y Ética: Conflicto indefinido.

La ciencia como rama del saber humano constituida por el conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación, la explicación de sus principios y causas y la formulación y verificación de hipótesis y se caracteriza, además, por la utilización de una metodología adecuada para el objeto de estudio y la sistematización de los conocimientos, al igual que la ética como disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano. Acompañan al hombre desde sus inicios, son elementos que conforman su esencia como humano, de hecho es lo que nos ha convertido en lo que somos.
El hombre, en las últimas décadas ha topado con el problema ético/científico. Es decir, al conflicto que llega a tener la sociedad en lo concerniente, a la relación y traslape entre la ciencia, no solo como sino como conocimiento neto, sino que como técnica y tecnología, y la ética humana, en la que se basa nuestro criterio, ideología y concepto de lo correcto.
Ya que por una parte tenemos que preservar la autonomía e identidad de la ciencia como tal, sin alterar sus principios, mientras que por otra tenemos que exigir una responsabilidad respecto a sus acciones y repercusiones en la sociedad humana y por tanto en la ética y moral.
Pero ¿Quién decide que es ciencia y que es ético?
Y lo que es más importante:
¿Quién decide que es científico y ético a la vez?
Es en esto que se basa el problema casi en su totalidad, porque realmente, el concepto de ética aplicada a un individuo, es meramente subjetivo, por lo tanto de carácter abstracto la percepción de lo que esta éticamente correcto y lo que no. A veces puede ser complicado comprenderlo pero, ejemplificado se puede hablar del tema de la cura del cáncer,
…y ¿Por qué dela cura del cáncer?
Pues porque realmente creen que el cáncer no tiene cura aún, se cree que la cura definitiva del cáncer ha estado a punto de surgir, pero como sabemos la quimioterapia es un negocio multimillonario que le da empleo a miles de personas, pero aquí es donde se complica, ya que unos podrán pensar que no es correcto que las personas aún tengan que sufrir de esta terrible enfermedad, mientras que otros piensan que no es correcto dejar a los miles y miles de personas que dependen económicamente de este tratamiento, esto se debe a lo anterior mencionado, a el carácter subjetivo del concepto de lo correcto y a la relatividad del mismo.
También podemos verlo reflejado en la creación de medios de transporte impulsados por energías amigables con el ambiente, ¿De verdad creen que con todo el avance tecnológico con que contamos no podemos sustituir el petróleo?
Pero el conflicto aparece cuando nos damos cuenta que el petróleo es al motor económico de muchos países, incluso países como Venezuela, dependen tanto dela venta de su petróleo, que si se eliminase como fuente de energía, la economía de dicho país se vendría al suelo, dejando e pobreza a millones de personas. De igual manera el petróleo, de una forma oculta es defendido por los gobiernos, para mantener el equilibrio económico, y por esta razón se frena todo proyecto que tenga como objetivo, eliminar los combustibles fósiles en el campo de la generación de energía para impulsar medios de transporte.
Ambos (ciencia y ética), como características naturales del humano, forman parte esencia, de su ser, aunque parezca en cierta medida una contrariedad, en donde si el campo ético incide en el científico y viceversa se violentan contra sus principios característicos, como en ejemplo mencionado anteriormente.
En el caso de la ciencia se ven violentados los principios objetivos y rigurosos, ya que la ciencia se ve como paralelo de la ética, tienen una relación. Realmente tiene que haber dicha relación para la existencia de ambas, pero no pueden llegar a interrumpirse queriendo alterarse entre si ya que provocan conflictos ideológicos en la sociedad humana, y por consiguiente la ciencia y la ética se afectan recíprocamente en el momento en que se intenten traslapar.
Otra manera de representarlo de una forma más gráfica sería dos en líneas paralelas, que parten de cierto punto y se dirigen a la misma dirección pero claramente nunca se llegan a intersecar, en la que cada una de las líneas serían, ya sea, la ciencia o la ética.
Si lo vemos de esta manera, nos damos cuenta que la ciencia, ya sea como técnica, tecnología o como ciencia pura, normalmente con cada nuevo descubrimiento y, o aplicación, trasciende en la ética y viceversa, cosa que no debería ser así, pero a la vez viene a ser casi imposible no cuestionar una con la otra, es decir cuestionar la ciencia con la ética y viceversa.
Debido a esto debe existir un equilibrio en el cual, mediante un enfoque en el que se vea el problema como parte de una totalidad, esto permite que se vean la soluciones bajo un enfoque de superación de conflictos y no de eliminación de diferencia, para que así se logre una coexistencia entre ciencia, técnica, tecnología y la ética, incluyendo la moral y la religión.
Con un enfoque sistémico se hacer referencia a un enfoque del problema como un sistema en conjunto en el cual cada parte del factor, en este caso a ciencia y la ética, trabajen en un ambiente de respeto, es decir que no se afecten recíprocamente.
De manera que la ciencia debe tener un sentido de responsabilidad respecto a sus conocimientos, aplicaciones y demás, ya que debe existir un respeto en el que sus acciones no tengan repercusiones en sistema, y por consiguiente en sí mismo.
Esto es a razón de que la ciencia, como sabemos, tiene la capacidad de alterar drásticamente la percepción humana, de hecho, la ciencia tiene la capacidad de hacer progresar a la humanidad, pero también es capaz de traer conflictos que incluso nos pueden llevar a la extinción como especie.

Lo anterior se puede ver perfectamente ejemplificado en la película: “La Naranja Mecánica”.
Este Film famoso y controversial de los años setenta, y que aún es considerado como una película fuerte en contenidos y en mensaje, trata a grandes rasgos, de un joven llamado Alex el cual es el líder de una banda a la que pertenecen tres amigos más.
Este grupo practica delitos en donde se presentan actos ultra violentos provocados por ellos mismos y desarrollados para saciar su apetito sexual y para disfrutar de la adrenalina.
Todos los delitos cometidos durante la película, se ven de una manera sádica, sin remordimiento, de hecho se podía observar que los personajes disfrutaban de realizar las atrocidades de su “ultraviolencia”.
Durante la película ellos cometen varios crímenes atroces, y en uno de tantos, debido a un disgusto entre los miembros del grupo, hay un tipo de traición por parte de sus compañeros de pandilla, debido a un disgusto y riñas entre los integrantes, por la cual, la policía atrapa al protagonista que se ve obligado a cumplir una condena de catorce años.
Durante su estadía en la prisión, el protagonista, escucha rumores sobre un tratamiento que lo puede sacar rápidamente de ahí, y decide entrar en la fase de experimentación del proyecto científico.
Ya en la clínica, se le aplica el tratamiento, el cual consiste en una inyección, que realmente nunca se sabe a ciencia cierta que es, pero que ayuda en el proceso de “sanación” que es el objetivo del tratamiento, una reintegración del individuo, obligándolo en cierta manera a ser bueno.
Después de una cuantas semanas, Alex se presenta como un “hombre nuevo” e intenta reintegrarse a la sociedad, que por cierto lo impide, reprochándole lo que según dicha sociedad considera un tipo de castigo hacia él.
En La naranja mecánica se reabre un debate sobre la condición humana, al decir que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad es quien lo corrompe, pero en este caso la ciencia entra como factor muy influyente en el razonamiento del conflicto.
En cualquier caso, retrata la condición humana como una libertad ética de elección. "Cuando un hombre no puede elegir, deja de ser hombre" como dijo el sacerdote en alguna escena de la película.
Las nuevas técnicas científicas de condicionamiento de la conducta que se aplican al protagonista no hacen sino incidir en la paradoja: deshumanizan al hombre para hacerlo sociable, haciendo algo que éticamente es posible en cuanto no se toque el aspecto religioso que impone que lo que nos hace hombres es la alternativa, es decir, escoger lo que uno quiere ser.
Redundando en la paradoja, se dibuja un panorama confuso en el que acabamos por desconocer quién es la víctima y quién el verdugo, alternando las etiquetas, donde la ciencia, la ética y la religión entran en conflicto y realmente no se tiene noción de lo que debería ser correcto o incorrecto según el punto de vista científico, ético y religioso.
Por un lado, el equilibrio de la ley del "ojo por ojo “de la cárcel que se considera como lo que es éticamente correcto para muchos, ya que se trataba de la práctica habitual en los casos como el de Alex. Y por otro lado la clínica constituyen el eje vertebrador, fijando un punto de inflexión, un antes y un después tratando que el protagonista se convierta en una buena persona, aplicando un conocimiento y procedimiento científico. Pero si vemos este aspecto de una manera ética, no violenta, en realidad, sus principios, pero esto se contradice cuando se contrasta con la religión y su ideología.
De todas maneras se lleva a cabo el procedimiento que convertirá a Alex, en una “nueva persona” pero, esto no significa que haya un nuevo pasado, es decir, un “borrón y cuenta nueva” menos aun en el rencor que puedan sentir las personas que en su momento, él afectó.
A fin de cuentas, el pasado que regresa y proyecta sus sombras, sobre él como un tipo de venganza que la gente siente como ética en cierta medida.
Así nos damos cuenta como la ciencia, la técnica, tecnología en competencias con la ética y la religión ocasiona conflictos que ponen en riesgo al hombre como ser y a su interpretación del mundo.
Es importante resaltar que la película nos pone en un punto incognito en donde no se sabe quién tiene la razón, la ciencia, la ética, o la religión. Queda bajo criterio de cada uno.
En relación con el libro “El bien, el mal y la ciencia” de Evandro Agazzi, en el capítulo doce, que toca el punto de la responsabilidad de la ciencia, me pregunto…
¿Fue responsable la ciencia al aplicar sus conocimientos para alterar la moral humana?
Esta responsabilidad de la que se habla, es proyectada en el respeto que se debe tener entre la ciencia y los distintos parámetros de la ideología humana en general, independientemente de cual sea.
Pero al parecer, según lo veamos esto puede ser “bueno” o “malo” ya que si lo vemos desde un enfoque social, es correcto civilizar a la gente para que así puedan vivir en sociedad, pero se ve en un ámbito religioso, no se considera correcto, ya que se argumenta que el hombre debe elegir ser como quiera, y que sea por su voluntad, y que por esto será juzgado, no por un tratamiento que alteró y obligó a comportarse de cierta forma.
De repente esto se torna confuso… ¿Entonces que debería hacer la ciencia?
Aquí nos percatamos de lo complejo que puede llegar a ser que la ciencia tenga esa responsabilidad, y respeto a los ámbitos éticos e ideológicos del hombre.
El problema se transforma en algo más complejo porque ya sabemos cómo sería teóricamente la solución mediante el enfoque sistémico, pero lo complicado es a la hora de aplicar la solución, por que como se dijo antes, cada descubrimiento, aplicación, o conocimiento nuevo adquirido, o como producto de la ciencia, va a influir y ser influido por la ética, moral religión, etc.
Y aunque no se pueda concluir con una idea, que dé una solución total del problema, podemos establecer que la forma más eficaz, y entre lo posible la más precisa, para darle una solución, o al menos una técnica para encontrarla, es que se mantenga cierto respeto y, o equilibrio, tratando en la medida de los posible de no alterarse mutuamente.
Es decir que la ciencia trabaje en conjunto con la ética, para que la sociedad humana logre un desarrollo sin las trabas que como mencionamos antes, el problema ético-científico nos proporciona.
No se puede proponer como una solución absoluta, porque como ya nos dimos cuenta en el ejemplo de la película La Naranja Mecánica, depende del caso, de las circunstancias, y de quienes se vean afectados.
En conclusión, al igual que en las relaciones humanas, en donde debe existir un respeto, en donde no se violente la integridad de cada individuo para mantener un orden y equilibrio, en los productos de la sociedad humana misma, debe mantenerse ese respeto y sentido de responsabilidad por parte de la ciencia o la ética para evitar conflictos ideológicos, que pueden legar a ser fatales para nuestra sociedad.


Bibliografía

Agazzi, E. (1996), El bien, el mal y la ciencia. Las dimensiones éticas de la empresa científico-tecnológica, Tecnos, Madrid.

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