El Factor del Riesgo en la Ciencia y la Sociedad.
Isaac
Newton, físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés del
siglo XVII y XVIII, propuso en uno de sus postulado que cada acción tiene su
reacción, el principio de la acción y de la reacción se conoce también como
tercera ley de Newton y, junto con las anteriores, completa lo esencial de los
fundamentos de la dinámica.
El
concepto anterior está enfocado en la física, pero si lo observamos bajo cierto
criterio casi metafórico, podemos denotar que este principio se aplica para la
mayoría de campos científicos, e incluso en las relaciones humanas, tanto en
sociedad como individuales.
Para
ilustrar esto, podemos imaginar una circunstancia en la que por alguna razón
necesitamos un favor de alguna otra persona, pero anteriormente la habíamos
tratado mal, de manera que es casi predecible que esta persona no nos va
ayudar, esto quiere decir que la acción que efectuamos anteriormente, tuvo una
repercusión en la relación interpersonal de los individuos, y posteriormente
sacó a flote sus consecuencias.
Desde
un enfoque que puede dar la rama de la ciencia llamada biología a este concepto,
podemos verlo ejemplificado si tomamos como consecuencia o reacción de la
evolución de determinado ser organismo, la selección natural, las mutaciones
genéticas, o a cualquiera de las distintas teorías que vendrían siendo un tipo
de acción, y así mismo como producto de alguna otra acción anterior.
Igualmente
en la química, podemos tomar como una acción que desencadena una reacción, y
por tanto una consecuencia, a la unión o separación de un núcleo, esto da como
resultado una gran liberación de energía. Dicha energía podría ser la reacción,
pero también puede ser la causante de otra y así sucesivamente.
De
esta manera nos damos cuenta que las consecuencias siempre están presentes, ya
sean malas o buenas, siempre tendremos una consecuencia o repercusión de lo que
hagamos o pensemos en cualquier ámbito social o científico.
También
es importante resaltar cualquier acción o razonamiento siempre va a incidir en
alguien o algo. En otras palabras, siempre que exista alguna acción o
razonamiento que provenga de un factor
que se relacione con otro factor o con él mismo, va a tener un efecto y por
tanto una reacción ya sea modificando parcial o totalmente al otro factor o a
él mismo.
Desde
siempre, el hombre ha manejado estos conceptos, ya sea consciente o
inconscientemente, ya que ha sabido evitar malas consecuencias, quizá razonando
y tomando una decisión correcta, o talvez por mero “instinto” o “corazonada”, ya que esto nos ha permitido
a lo largo de la historia ser lo que somos. Con esto me refiero a que no
importa cuanto lo intente, todo lo que se haga o no haga, va a tener una
consecuencia.
Al fin
y al cabo, ya haya sido mediante un razonamiento lógico, o simplemente por
instinto, se tuvo que haber tomado en cierta medida una decisión, valorando los
resultados potenciales y sus posibles consecuencias, ya sean buenas o malas. El
hombre desde sus inicios vive con esto, y seguirá haciéndolo.
Pero
¿Qué es una decisión?
Los
expertos definen a la decisión como el resultado de un proceso mental-cognitivo
de una persona o de un grupo de individuos. Se conoce como toma de decisiones
al proceso que consiste en concretar la elección entre distintas alternativas u
opciones.
El ser
humano es uno entre los únicos seres vivos capaces de razonar para tomar una
decisión, y entre los pocos que tienen esta capacidad, somos los que tenemos la
capacidad para resolver problemas más complejos mediante la toma de decisiones.
Una
decisión nos proporciona un tipo de solución a lo que podríamos llamar un
problema, seleccionando alguna posible alternativa, según creamos nos pueda
beneficiar más o en algunos casos perjudicar en menor proporción. Al tomar una
decisión tenemos como producto, si lo podemos decir de esta manera, un camino a
seguir, una técnica o un tipo de proceso el cual nos puede llevar o no al
resultado deseado.
La
toma de decisiones se lleva a cabo en todos los aspectos de la vida y a todo
momento, es parte de nuestra rutina desde hace miles de años (obviamente con
variaciones en el tipo decisiones y en el grado de gravedad que pudiesen tener
las consecuencias). Desde que una persona se despierta y elige qué desayunar,
pasando por la vestimenta, el medio de transporte, el almuerzo y muchísimas
otras cosas, el sujeto debe decidir infinidad de veces por día. Por supuesto,
algunas decisiones son más trascendentes que otras por sus repercusiones.
La
razón, por la cual el ser humano toma decisiones es simple, en este punto es en
donde juega la conveniencia, ya que obviamente nosotros siempre tomaremos el
camino que nos beneficie más. Y el sistema que utilizamos a la hora de tomar
una decisión es evaluando los posibles resultados, y comparándolos con las
otras alternativas.
Y
¿Cómo saber cuál decisión es la correcta?
Este
cuestionamiento talvez se difícil de contestar, más aun sin tener un ejemplo
concreto, es decir, no hay una técnica infalible para tomar una decisión
correcta. Pero en este momento es donde entra en juego el concepto de riesgo,
el término hace referencia a la proximidad o contingencia de un posible daño.
La
noción de riesgo suele utilizarse como sinónimo de peligro. El riesgo, sin
embargo, está vinculado a la vulnerabilidad, mientras que el peligro aparece
asociado a la factibilidad del perjuicio o daño. Es posible distinguir, por lo
tanto, entre riesgo (la posibilidad de daño) y peligro (la probabilidad de
accidente o patología). En otras palabras, el peligro es una causa del riesgo.
Otro
concepto generalmente vinculado al de riesgo es amenaza, y se trata de un dicho
o hecho que anticipa un daño. Algo puede ser considerado como una amenaza
cuando existe al menos un incidente específico en el cual la amenaza se haya
concretado.
Entendiendo
ya el concepto, es conveniente agregar que en todo momento en el que se vaya a
tomar una decisión, existe un riesgo, y este riesgo nos acompaña día a día. Tal
vez para explicarlo de otra manera, el riesgo en cada decisión que tomemos, por
más pequeña que esta sea siempre va a ser concurrente. Desde el riesgo que tomo el humano primitivo
al intentar prender fuego, hasta el riesgo que toma el humano civilizado al
escoger entre un puesto de trabajo u otro.
Pero
el concepto de riesgo puede llegar a ser relativo, ya que dependiendo del caso,
para una persona sea un gran riesgo perder cien dólares en una partida de
porque, ya que esos cien dólares son los últimos que le queda, al riesgo que
percibe una otro individuo que talvez tenga tres mil o cuatro mil dólares en la
mesa. Y aquí es donde juega un papel importante la ética y la moral, ya que en
el momento en que los riesgos se ven desde distintas perspectivas es en donde
la ética nos indica cual es la correcta bajo sus principios.
Existen
varios tipos de riesgo a los que nos podemos enfrentar, estos podrían ser
riesgos de carácter existencial o riesgos parciales. Los riesgos existenciales
son los que trascienden como consecuencia total, es decir que definen una
totalidad, y por tanto una manera de ver la vida o incluso la definen vida
propia. Mientras que un riesgo parcial es el que cabe como riesgo asumible y se
puede tomar como efecto colateral en caso de querer obtener algún resultado.
Por
ejemplo un riesgo existencial seria uno como el que nos plantea pascal, en el
que se pone la incógnita de que si es mejor reservarse todos los placeres de
esta vida, para poder tener una vida eterna agradable, o por el contrario,
desfrutar los placeres terrenales en esta vida, ya que no sabemos si es real la
vida después de la muerte de alguna manera espiritual. Y es riesgo existencial
ya que como dijimos antes le da un sentido a la vida propia a decisión que
vallamos a tomar, y tiene consecuencias potenciales invaluables.
Por
otro lado tenemos a los riesgos parciales, que se verían reflejadas en una
decisión como la que puede tomarse a la hora de escoger un producto, por el
precio o por la calidad, ya que quizá, si nos dejamos llevar por el precio, el
producto sea de mala calidad, y al final terminamos comprando otro, o podemos
escoger el producto con el mayor precio pero corremos el riesgo de gastar más
dinero que posteriormente podemos necesitar. Por el margen de riesgo no tan
elevado, los llamamos riesgos parciales.
Muchas
veces a la hora de tomar una decisión, o realizar algún proceso y repercutir en
el entorno en que se encentre, se generan por decirlo así, efectos secundarios
que nos afecten o incluso afecten a terceros, y este el origen del riesgo y por
tanto de la noción del mismo. Es prácticamente imposible evitar el riesgo, ya
que como ejemplificamos anteriormente, el riesgo es un factor que se encuentra siempre
presente.
Pero
el hombre ha desarrollado un sistema para lograr una disminución del factor de
riesgo, este sistema se llama técnica.
Este
método es un producto de la ciencia como conocimiento inerte, ya que este es la
ciencia aplicada mediante un procedimiento, estamos hablando de la técnica, que
como sabemos nos permite sistematizar un método comprobado que nos posibilita
reducir la cantidad de riesgos.
De
esta manera aplicando la una técnica comprobada y evaluada, podemos obtener
mejores resultados reduciendo riesgo. Pero como argumentamos antes, el riesgo
es algo relativo. Y por esta razón, aunque apliquemos la ciencia en forma de
técnica, falta el componente ético y moral.
La
ciencia aun siendo muy importante como parte constituyente de nuestro ser y
desarrollo, tiene trascendencia en campos ideológicos, morales y éticos; y por
tanto en la sociedad humana.
Se
percibe, en forma todavía algo difusa pero creciente, que la ciencia y la
tecnología han ayudado a crear nuevas formas de riesgo en el doble sentido de
daños incontrolables que acechan a las sociedades en forma global, sin
distinción de pobres y de ricos, y de una nueva conciencia sobre las
consecuencias de las decisiones que se toman en un contexto social menos
protector que el de tiempos anteriores, previos al auge de la ciencia y la
tecnología de la mano con la industria de los últimos dos siglos.
De una
parte, riesgos tales como el efecto invernadero, las catástrofes nucleares, los
derrames de petróleo u otros daños que perjudican a la humanidad en su conjunto,
remiten a la universalización de la tecnología y a determinadas formas de su
aplicación mientras que la lógica de acumulación capitalista a escala global
incrementa dicho factor de riesgo.
Por lo
tanto sabemos que la ciencia es capaz de provocar catástrofes sociales,
ambientales, etc. A consecuencia de esto, la ciencia debe “medir bien sus
movimientos”, para tener cierto grado de responsabilidad, evitando conflictos
como los mencionados previamente.
Podemos
utilizar como referencia un conflicto que tuvo en su tiempo la ciencia al
realizar una investigación sin percatarse o ignorando del riesgo que tomaron.
Este
conflicto se muestra en la película Miss Ever’s Boys de 1997
La
película relata un hecho real: un experimento que se llevó a cabo en el estado
de Alabama (EEUU) entre 1932 y 1972.El experimento comenzó como un programa
especial de tratamiento de la sífilis, que se había convertido en una epidemia
en las zonas rurales del sur de los Estados Unidos, en el Hospital Tuskegee, el
único hospital para negros que existía entonces.
Sin
embargo, cuando los recursos económicos se agotaron, se suprimió el
tratamiento, y el programa pasó a ser simplemente un estudio de la fatal
evolución de la enfermedad en pacientes varones negros a los que no se les aplicó
ningún tratamiento antisifilítico.
A los
participantes se les dijo que serían tratados por su problema de “sangre mala”
fórmula que englobaba enfermedades venéreas, diabetes, anemias, etc. y se les
ocultó el verdadero propósito del estudio. Como tratamiento se les administraba
aspirina, tónicos con hierro, friegas con mercurio y punciones lumbares.
También recibían una comida caliente los días que eran examinados y 50 dólares
para pagar los gastos de su funeral en caso de muerte.
En
esta investigación, popularmente llamada “El experimento de Tuskegee” tuvo muy malas consecuencias, ya que para
adquirir conocimientos sobre la enfermedad, usaron conscientemente la vida de
seres humanos.
Es
difícil saber el número exacto de afectados pero se estima que en 1972, cuando
se interrumpió el estudio, sólo sobrevivían 74 personas del grupo inicial de
enfermos (399), 28 habían muerto por causa directa de la sífilis, 100 por
complicaciones relacionadas. Además, 22 esposas se habían contagiado y 19 niños
nacieron con sífilis congénita.
En
este caso la ciencia se antepuso a la ética sin ninguna medición del riesgo que
tomaba, trayendo pésimas consecuencias para la sociedad humana.
Nicolás
Maquiavelo una vez dijo que el fin justificaba los medios, esto con la idea de comunicar
que no importa que se haga (sin hacer excepción de las cosas moralmente
incorrectas) para cumplir un objetivo u obtener algo, en vista de que esto sea un buen resultado.
Pero
el ejemplo anterior, nos permite sacar a flote, la razón por la cual no siempre
los medios son justificados por el fin, ya que a mi parecer, una vida humana es
invaluable.
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